Liderizando Cambios Estratégicos

Liderizando Cambios Estratégicos

Caminos para Aprender y Desaprender

 

Algunas personas asocian el éxito con la fama, riqueza, propiedades, capacidad adquisitiva, y otras virtudes similares al hecho anterior, lo cual muchas veces no es razón principal del éxito obtenido por un individuo en particular.  Al escribir éxito, lo asociamos directamente con palabras como “actitud positiva”, “motivación”, “tenacidad”, “optimismo”, “compromiso”, “proactividad”, y otras palabras del mismo tenor. Posiblemente se habrá agregado también la palabra “logro de metas u objetivos…” que es lo que a la larga siembra el camino de cualquier individuo que podemos denominar como exitoso,  por tener un estilo de vida con alta calidad, esto no puede ser reprochable, más bien es deseable para cualquier persona. Lo importante de resaltar es la posibilidad de trascender esa línea para encontrar el verdadero y auténtico camino al éxito.

 

Lo primordial está en la capacidad de enfrentar con valentía y a la vez vencer nuestros propios temores, sobre los cuales muchas veces no podemos enfrentarnos y eso nos coarta para que finalmente nos lancemos a la obtención final del éxito. Las metas, decíamos, es lo que permite a una persona orientarse, saber con exactitud matemática, cuál es su norte, a pesar de las dificultades que pueda afrontar en el camino.

 

No tener metas fijas, es como no tener un blanco al cual apuntar y acertar; citando a Ziglar, es “como tratar de regresar a un sitio cualquiera en el que nunca se ha estado anteriormente”. Tener metas exigentes pero a la vez factibles nos pone en la dinámica de elegir sabiamente lo mejor de nosotros mismos, de hacer el mejor esfuerzo posible, sin correr el riesgo de sentirse  fracasado porque un objetivo no se logró en un período determinado.

 

En lugar de sentirse fracasado, la persona exitosa evalúa los resultados obtenidos, corrige lo que no funciona adecuadamente y continúa  adelante en su labor. Es así como una situación de “no logro”, se convierte fácilmente en una situación de aprendizaje. Justamente por las características propias de las metas, al éxito no se le puede comparar. Es diferente de una persona a otra. Los logros obtenidos de un individuo no se pueden comparar con los de otra persona, ya que las metas individuales de una y de otra persona seguramente son muy diferentes en todos sus aspectos, y por ende son diferentes. ¿Quién es más exitoso y feliz, el propietario de una compañía multinacional ó el campesino que comenzando en cero, hoy día dirige su propia parcela?

 

¿La reconocida actriz ó la dama que superando dificultades ha creado de la nada un restaurante para atender ancianos y niños desprotegidos de toda ayuda? Las metas personales nos sirven de base en la elaboración de un plan de acción inmediata. “Sin un plan de acción inmediata las metas sólo son sueños sin realizar”.  El plan de acción inmediato es una herramienta que señala las actividades que se requieren para alcanzar lo que un individuo se propone en un período determinado.

Por eso podemos reafirmar con convicción que la persona que sabe lo que quiere de la vida, no se deja distraer por las dificultades. El éxito no es un lugar al que se llega rápidamente, después de recorrer el camino. El éxito es el camino mismo al cual dirigirnos en su momento preciso. Se recorre cada día. Se construye cotidianamente en todas las áreas de la vida: personal, familiar, laboral, profesional, económica, emocional y espiritual.

 

Hablar de éxito alcanzado es introducirnos en el mundo del “Liderazgo Efectivo”, es referirnos al “Aprendizaje Permanente” es tener presente lo que significan nuestras “Competencias Conscientes”.  No basta con analizar los modelos clásicos de Liderazgo, -que abarcan desde el perfil de los líderes que han desarrollado grandes hombres-  “Supuestos Líderes Mundiales”,  para luego adaptarlos a nuestra personalidad, hasta la identificación de los elementos, cualidades o circunstancias que los generan y mantienen al frente de los grupos sociales y buscar parecernos a ellos.

 

Otro de los conceptos manejados por la sociedad moderna es que un “Líder Exitoso” puede describirse como alguien que conduzca a los grupos y por ello un líder de hoy está obligado a ser un constante agente de cambio; sin embargo se habla de los logros alcanzados por el líder, sus comportamientos, aptitudes y actitudes, cuando realmente lo que importa son los logros alcanzados por la gente que ha liderizado.

 

Los líderes son pioneros por naturaleza, se atreven a salir de lo convencional y buscan nuevas formas de hacer cosas. Esta práctica la realizan mediante dos compromisos: la búsqueda de oportunidades y la toma de decisiones.” No obstante, antes de poder ejercer un “Liderazgo Efectivo”, es preciso que el líder aprenda a autodirigirse. Es decir, que genere la habilidad para conducir su propio avance.

 

El verdadero líder es quien comienza a autoeducarse y perfeccionarse en la práctica de las virtudes humanas, con su ejemplo estará marcando la pauta para que otros a su vez busquen desarrollarse y desempeñarse de una manera integral. Como aspecto primordial, el líder de cualquier grupo social, debe estar comprometido con el reto de incrementar el valor o la importancia de su propia organización.

 

Un líder no se mide por la cantidad de logros y medallas conseguidas, ni por los  cargos directivos que sustenta,  sino por la proyección, logros y éxitos alcanzados por la gente que guía, cuando todas las personas que están bajo su manto de liderazgo puedan desarrollar su propio “Líder Efectivo” en ese momento estará en presencia de un verdadero “Líder”. ¿Dime cuántos líderes has formado y diré que clase de “Líder Efectivo Eres”?

 


Williams Bortot Silva
Director General ESLAEE

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