Escapando de los zombies

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Cuatro estrategias para aumentar tu productividad

Los zombies son cuerpos sin alma que vagan por el mundo esperando encontrarte, morderte y convertirte en uno de ellos. No atienden a razones, son sumamente persistentes y te sorprenden a la vuelta de cualquier esquina, cuando menos te lo esperas. Pese a que los zombies son aparentemente criaturas de ficción, por algún motivo hay algo en ellos que nos aterra.

 

La razón de ese temor ancestral está posiblemente en el miedo que tenemos a perder nuestra voluntad, a que nuestra vida tal y como la conocemos desaparezca, y a que nos veamos en la obligación de arrastrar nuestros pies eternamente buscando algún otro incauto vivo y sano del cual alimentarnos. Una existencia acaso peor que la muerte.

 

Siempre me ha sorprendido lo parecidos que son los zombies a las distracciones que absorben nuestra productividad. Piensa en tu propio caso: ¿cuántas veces al día te das cuenta de que estás atendiendo a algo que no te aporta nada? A veces nos sorprendemos a nosotros mismos vagando por internet leyendo cosas que no tienen ningún interés, y sin embargo no podemos dejar de hacerlo, estamos como idiotizados, perdón hipnotizados.

 

De la misma manera cuando nos transformamos en zombies, nada nos distrae, no atendemos razones, somos sumamente persistentes en hacer cosas improductivas y también nosotros, como todos los zombies, tenemos el poder de anular nuestra voluntad y de convertirnos en peleles, apartándonos de nuestras metas.

 

Uno de los motivos por los cuales hay personas que son mucho más productivas que otras, es porque han aprendido a escapar de los zombies, es decir, eliminar las distracciones de su vida y centrarse en lo que realmente les importa. Esas personas tienen conocimientos y competencias de las que todos podemos aprender. He aquí algunas que pueden resultarte útiles:

 

  • No subestimes a tu enemigo. Muchas personas están afectadas por el virus de la procrastinación, que es esa impertinente tendencia a dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Si es eso lo que te pasa, acepta que es un problema como cualquier otro y lucha con él. Muchos problemas de nuestra vida cotidiana vienen de subestimar a nuestros enemigos, y la procrastinación es uno de ellos. No te dejes ganar.
  • Elimina distracciones. Cada vez hay más personas que recurren a esta estrategia. Apaga el móvil o quita la vibración cuando esté en silencio. Desconecta el acceso a internet si es que no lo necesitas, apaga la tele o busca una estancia donde nadie te distraiga. Lucha por tu recogimiento y concentración.
  • Ejercita tu fuerza de voluntad. Tengas que hacer lo que tengas que hacer, en el último momento solo estarás tú y el zombie de la distracción, como dos boxeadores en un ring. Si tú no ganas, ganará él. Puedes hacerte muchos planteamientos y dar vueltas y revueltas en círculo poniendo excusas y contra-excusas, pero al final, lo que diferencia a las personas productivas de las que no lo son es que las primeras, se ponen a hacer lo que tienen que hacer en un sencillo pero sublime acto de fuerza de voluntad.

 

En definitiva, debemos luchar por disfrutar de una vida libre de esos peligrosos zombies, que en forma de distracciones, están constantemente a tu alrededor y te apartan de lo que esperas lograr en la vida. Esto tiene básicamente que ver con personas en sus diferentes clases: familiares, amigos, compañeros de trabajo, así como también con la televisión, teléfonos, trabajos, jefes tóxicos…

 


Tomado de Internet
Anónimo

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